Ropa de cama, un estilo personal
Para que la ropa de cama pueda considerarse idónea, debe cumplir dos funciones, por un lado ser confortable y al mismo tiempo decorativo para complementar el estilo de la estancia.
El gusto personal y factores como el tipo de decoración o la estación del año en la que nos encontremos determinan la elección de la ropa de cama. Así, por ejemplo, en invierno se utilizan las mantas y edredones, aunque actualmente imperan los nórdicos, más cómodos para hacer la cama y más ligeros, mientras que, con el calor del verano, se requieren tejidos frescos de texturas ligeras y colores claros. Por ejemplo, unas sábanas blancas y un cubrecama tostado pueden resultar perfectos.
En general, mientras que las sábanas pueden prescindir de toda la decoración, las fundas o las colchas presentan una buena oportunidad para añadir color y diseño a la habitación.
Para crear un aspecto unificado, la ropa de cama debe estar coordinada con paredes y cortinas.




